...y frío,
que no me di cuenta
y me disipé
entre las ramas de la culpa
desconociendo mi fatídica turbación,
en el triste papel
de rimar la melancolía
y disfrutar de esta vida,
aún.
Alenka
... en el silencio distante.
Junto al aroma del incienso
las rosas muertas conjugan
un raudal de palabras,
con verbos adormecidos
intentando salvar la nada.
Noche ciega.
Desde la oscuridad resaltas
el espectro de lo que fui.
Te robas las plegarias
de mi despoblado cementerio
y en tu andar la lluvia
ahoga el aliento,
en estos pasos,
que doy sin saber a dónde ir.
Alenka
para una egoísta enemiga,
la distancia,
que destacándose, sobresale,
con sus intermitencias.
Guiño cómplice de la oscuridad
excitando sin piedad las retinas.
Un pensamiento, inmóvil
se alinea sin el menor esfuerzo,
ásperas notas musicales
se contraponen lastimando los sentidos,
para desaparecer en el instante,
en que la realidad se clava en mi corazón.
Una magia discontinua
asalta las ideas,
en el silencio de un paisaje natural,
tan natural,
como quedarme recostada y esperando,
con la ligera ansiedad
de que un rayo de luz llegue a mi vida,
con una sonrisa.
¿La tuya?
Alenka
...vagan insignes tus atajos.
Hendidos, métricamente alistados
rozan fragantes mis explanadas,
con cálida brisa y sombrío celaje.
Braceando camino, abandono mis huesos.
Peco, en la barbarie de mi extravío
al deslizarse mis huellas, en regresión,
consecuencia apiñada, en el plantío.
Mi medio ambiente se acontece
como formas pictóricas,
que innovan mi sueño acariciado,
en los ecos de algunas quimeras,
sobre lienzos y sin figuras delineadas.
He segado suspiros,
en el desfiladero de borrascosas
exaltaciones aturdidas.
Quizás, en las carátulas
de mis pensamientos.
En la beligerancia del apéndice me despojo
y me derramo con el averno de tus besos,
me comprimo en el frenesí de tu piel
abrigándome con el roce de tu aliento.
Mis llanos se recogen
entre el fuego ardiente
de mis encarnados albores.
Y mis sentidos desmedidos por el apetito
se deleitan en la melodía de tu cuerpo,
dulce vergel de mis abismos.
Alenka
...guardo tantos latidos, como palabras sin final.
Unos cuantos muertos.
Una fuente de higos, frambuesas y demoras.
Gramilla verde, recien cortada.
Una rosa robada, en el jardín de la vida.
Algunas hechiceras rugiendo en una noche de tormenta.
El miedo dibujado en los muros.
Un jazmín perfumando el primer beso.
El inicio y la partida hacia lo impensado.
Un retorno somnoliento a las ruinas de mi muralla blanca.
Alenka
tus manos en mi piel
recorrer mi cuello.Erizarse
mis sentidos
ante tu aliento.Y mis dientes
morder tu
cuerpo.
(Derechos de Autor Registrados)
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